La delegada de la Procuraduría Federal del Consumidor en La Paz, BC, Claudia Méndez Vargas, dijo que los restaurantes no pueden obligar a sus clientes a pagar propinas y agregó que quienes incurran en esta práctica, pueden ser sancionados. Las propinas son un pago extra que el cliente otorga con base en el servicio que le dio el mesero y si este no fue bueno, se entiende que el pago sea menor, pero no se puede aplicar como parte del cobro.
Algunos sitios lo determinan y aplican de forma automática, pero el procedimiento es opuesto a lo que establece la Ley Federal de Protección al Consumidor. "Estos cargos incluso ahuyentan y decepcionan a los clientes, porque están haciendo un pago sin importar el servicio que recibieron y de alguna manera son también un factor que aleja al turismo". La propina es casi una tradición, pero debe ser de acuerdo a la decisión del cliente y los establecimientos que la cargan en la cuenta, incurren en falta a la Ley Federal de Protección al Consumidor. Esto se encuentra establecido en el artículo 7 de la Ley Federal de Protección al Consumidor el cual establece que el prestador del servicio debe informar con oportunidad los precios, tarifas, garantías, cantidades, cargos y demás condiciones relacionadas con el servicio". Ante esto la funcionaria dijo que cualquier queja la pueden presentar en las oficinas de la dependencia y reiteró que el pago de la propina no tiene establecida una cantidad y mucho menos puede ser considerada como obligatoria. "Se trata de un pago que el cliente da con gusto, siempre y cuando los meseros lo hayan atendido bien, pero la ley no permite que se considere un cargo que pueda ser registrado en la cuenta", concluyó.
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