El investigador y especialista del cultivo de algodón del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias, INIFAP, dijo que de las variedades que predominan son 0935 y 1044 de Deltapine de la compañía Monsanto. A lo largo de los años ha quedado demostrado que esas semillas no afectan la salud de los humanos y sí ayudan a los productores, sobre todo en el control de plagas y malezas, además en la reducción de manera importante de los costos de producción. La compañía de Monsanto dentro de esas semillas genéticamente modificadas, lleva medidas de seguridad las cuales van encaminadas al monitoreo, control y prevención que se deben asumir en la realización de actividades con organismos como plantas transgénicas. El fin de esas acciones es el de prevenir, evitar o reducir los posibles riesgos que pudieran ocasionar al medio ambiente y la diversidad biológica que se tiene en nuestro País y en otras zonas productoras del mundo, donde se siembra algodón genéticamente modificado.
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