jueves, 13 de junio de 2013

LABORAL Ven posible sacar de los surcos a niños del campo sinaloense a niños y niñas menores de 16 años puede lograrse dentro de dos ciclos agrícolas

Erradicar en un 100 por ciento el trabajo que niños y niñas indígenas realizan en los campos agrícolas del estado, es algo que puede lograrse con trabajo arduo y coordinación dentro de dos ciclos agrícolas más. Luz María Chombo, jefa del departamento de Responsabilidad Social de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán, señaló que en la zona centro, el valle que abarca a la capital del estado, junto con Navolato y Elota, se ha logrado acabar con esta problemática en un 97 por ciento. Existe un número menor de jóvenes de entre 14 y 15 años que aún siguen siendo contratados para trabajar por empresas agrícolas muy pequeñas y que no cuentan con certificaciones internacionales para la exportación de sus productos. "Como la mayoría de la producción (al norte) se saca con trabajadores que están dentro de las comunidades y se contratan a través de los camioneteros, en este sentido es más difícil el reto y el control del acceso de los menores al campo", señaló. La mano de obra agrícola contratada en Sinaloa, dijo, proviene principalmente del estado de Guerrero, de familias indígenas que año con año viajan a las diferentes regiones del estado para trabajar en los surcos y que muchas buscan emplear a sus hijos e hijas debido a que viven en la miseria de la pobreza alimentaria. "El reto que tienen ahorita tanto en la zona norte y mucho más en el sur del estado, en la región de El Rosario, Escuinapa y Mazatlán, el reto es mucho mayor porque aquí los productores no tienen albergues por la forma en cómo se hace la contratación", manifestó. El reto está en el sur de Sinaloa El verdadero reto para poder tener un estado libre de mano de obra infantil indígena en los campos agrícolas y tener de igual forma productos más competitivos a nivel internacional está al sur de Sinaloa, en los municipios de Mazatlán, El Rosario y Escuinapa. Además de que en esta región no se cuenta con albergues habilitados por quienes siembran la tierra, la problemática radica principalmente en que los compradores o productores no son locales, sino que provienen de los estados de Nayarit, Jalisco, Guanajuato, entre otros. "El comprador muchas veces es de fuera del estado, hace una negociación con los ejidatarios para que ellos les renten sus tierras y les administren las tierras y la producción; en este sentido es mucho más complicado porque por un lado está el dueño de la tierra y por otro el producto", expresó. Además gran parte de lo que se siembra al sur es para el mercado nacional, por lo que las exigencias de certificación no son tan estrictas, permitiendo así la incorporación de la mano de obra infantil dentro de los surcos. A pesar de que la AARC no tiene facultad para regular campos al sur y norte de Sinaloa, la trabajadora social argumentó que se ha realizado un estudio, ya que debido a las políticas internas de las empresas agrícolas en el centro del estado, decenas de familias año con años deciden o quedarse en el sur o viajar hasta el norte, e incluso a otros estado como Sonora o Baja California, para que así puedan emplear a su familia entera, incluyendo a los hijos e hijas.

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