A partir de la semana en curso, en el Congreso del Estado de Sinaloa, empezó a funcionar una aduana de seguridad. Invariablemente, ahora toda persona que entra a la sede del Poder Legislativo, ya sea a una sesión o buscar algún diputado, tiene que pasar por un arco detector de metal. El personal de seguridad está al pendiente de lo que marque el arco. Si una persona externa al Congreso intenta ingresar en su bolsa un arma, en la parte de arriba se incendia un foco que menciona la palabra 'alarma' entonces procede la revisión.
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