domingo, 8 de septiembre de 2013

MEDICINA DEL TRABAJO Lleva el desempleo a cientos de universitarios a la crisis de los 25 El temor de egresar o ser egresado de la universidad para ingresar al ámbito del trabajo profesional y asumir responsabilidades para alcanzar el autosustento, en un contexto en el que las oportunidades de empleo escasean, ha originado una generación de personas depresivas

El temor de egresar o ser egresado de la universidad para ingresar al ámbito del trabajo profesional y asumir responsabilidades para alcanzar el autosustento, en un contexto en el que las oportunidades de empleo escasean, ha originado una generación de personas depresivas que se encuentran alrededor de los 25 años de edad. Brenda Ibarra, coordinadora del área de Salud Mental del Instituto Chihuahuense de la Salud (Ichisal), dijo que a este fenómeno se le ha denominado ‘crisis de los 25’, y es un efecto emocional que surge cuando las grandes expectativas de un profesionista son interrumpidas por la realidad, como el desempleo, razón que provoca en su mente dudas existenciales o desconocimiento de su identidad. “Los jóvenes, al no encontrar trabajo, se dedican a oficios que no son de su especialidad y ello los hace entrar en una frustración que les crea una imagen de ellos mismos como fracasados, de ahí se genera una crisis existencial”, explicó. Esta condición se desarrolla con mayor facilidad en personas que eligieron una preparación profesional en donde no existió vocación, factor para que el individuo experimente que perdió los años de su proceso educativo. Vivir con los padres en este rango de vida afecta a los profesionistas recién egresados y estudiantes a punto de graduarse, respecto a cuánto tiempo podrán mantenerse en esa etapa de dependencia hacia sus padres. Lo mismo ocurre cuando mantienen por un largo periodo de tiempo un empleo con un salario bajo mientras encuentran un empleo relativo a su formación y que pueda representar mayores ingresos que les permitan alcanzar el autosustento, mencionó la psicóloga. En inglés se le conoce a esta condición como la ‘Quarter life crisis’, y se le considera como un tema nuevo en el ámbito de la psicología, y se empezó a estudiar debido a la repercusión que ha tenido a nivel global la situación de los jóvenes en edades que rondan los 25 años. Para Brenda Ibarra, Ciudad Juárez tiene un estilo de vida en el que este tipo de situaciones se pueden presentar, comparable con la de Estados Unidos. “Aquí hay mucha influencia fronteriza, la juventud no tiene planes de casarse por el temor de no poder manejar una carga económica de esa magnitud, prefieren vivir con sus padres (el mayor tiempo posible)”, dijo. A sus 26 años de edad, a Eduardo Mendoza, egresado de la carrera de Ingeniería Mecatrónica en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), le tomó 2 años conseguir un empleo; a pesar de ello, actualmente vive con la consternación de habitar en la misma casa de sus padres a una edad en la que podría (o debería) ser un adulto independiente. Mendoza trabaja en un micro-empresa dedicado a la fabricación de bolsas ecológicas, en donde su salario es variable en relación a lo que produzca la compañía cada semana, y señala que tiene la esperanza de que la fábrica prospere y él pueda obtener un puesto mejor y, por supuesto, mejorar sus ingresos. Desde su perspectiva como psicóloga, la coordinadora del área de salud mental del Ichisal, Brenda Ibarra considera que la “crisis de los 25” afecta de diferentes maneras a cada familia: “hay unas que son tolerantes con la situación de los hijos y les brindan apoyo bajo las circunstancias que sean; en otros casos, los padres acentúan todavía más la condición de frustración de sus hijos al calificarlos como unos inútiles e ignorar el grado de tensión por el que están atravesando”. Aunque en algunos casos existan planes de concluir un posgrado para tratar de dar valor agregado a la preparación profesional, la preocupación de no poder alcanzar metas en el corto plazo puede causar también cierto grado de frustración. Como una manera de sobrellevar la “crisis de los 25”, Brenda Ibarra recomienda sensibilizar la formación de expectativas, que se base en cuestiones reales, que exista la conciencia de que cualquier aspiración de vida requiere de un largo procedimiento y que no se tenga la esperanza de conseguir lo deseado de forma rápida, en automático. Es primordial, dijo la psicóloga, elegir una profesión en donde exista la seguridad vocacional, de ese modo surgirá un impulso productivo debido a la estructura de la personalidad en el manejo de las adversidades. “No todas las crisis son malas, también pueden ser una oportunidad, el resultado de un desarrollo de la personalidad en el entorno social en el que se encuentra inmerso para llegar a un entendimiento personal”, dijo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog