viernes, 8 de noviembre de 2013

INOCUIDAD ALIMENTARIA Tienen los investigadores del CIBNOR- CONACYT avances sobre los virus y diversos factores ambientales que llevaron al colapso al cultivo del Ostión en Sonora, actividad que tuvo su boom en 1996 para de ahí desplomarse a ceros en 2001

El cultivo de ostión en Sonora es una actividad comercial de gran interés para la industria acuícola. La especie que se cultiva es el ostión japonés o del Pacífico (Crassostrea gigas), la cual se introdujo en 1973 en la Bahía Falsa en Baja California usando semilla (juveniles de ostión) producida en Estados Unidos. Los buenos resultados de crecimiento así como el interés por iniciar su comercialización en México, propiciaron que el cultivo de la especie se extendiera a otros estados incluyendo Baja California Sur y Sonora. Según el Doctor Jorge E. Chávez-Villalba, maxima autoridad en la materia, la industria ostrícola sonorense tuvo tan buenos resultados en la región que se iniciaron exportaciones de ostión a Estados Unidos. Sin embargo, a partir de 1997 se empezaron a detectar mortalidades masivas en los cultivos, lo que dio como resultado que la industria entrara en crisis, siendo Sonora uno de los estados más afectados. El impacto local fue tan fuerte que prácticamente no se registró producción en los años 2000 y 2001 y desde entonces la recuperación ha sido muy lenta. Las mortalidades masivas son eventos anormales que se caracterizan por alcanzar valores tan altos como el 100% de una población o de un grupo de ésta, por ejemplo en semilla, juveniles o adultos. Las mortalidades masivas de esta especie no son un problema que ocurra sólo en México, éstas han sido reportadas desde los años 40’s en Japón y después de los años 50’s en varias partes del mundo. En nuestra región las mortalidades se registran anualmente desde 1997 con diferentes grados de afectación a los cultivos. En otros países se ha tratado de identificar los factores que están relacionados con las mortalidades masivas de la especie, y aunque a la fecha los resultados no son concluyentes, se sabe que hay condiciones que influyen de manera importante, como por ejemplo las altas temperaturas registradas en el mar, también cuando los cultivos se llevan a cabo en lugares cercanos a fondos muy fangosos. Los contaminantes marinos y los microorganismos productores de enfermedades como los virus pueden provocar mortalidad. Asimismo, la forma en que se llevan a cabo los cultivos y la falta de mantenimiento están relacionadas con las mortalidades masivas. Merced a los estudios que han realizado investigadores del CIBNOR, centro CONACYT, en el Estado, se tienen avances en la comprensión de esta problemática, como la certeza de que las mortalidades masivas se presentan en dos periodos bien definidos: en marzo-abril y también en noviembre y que los ostiones que son más afectados son los menores a 50 milímetros de largo, lo que corresponde principalmente al tamaño presentado por los juveniles. También se detectaron microorganismos productores de enfermedades de ostión como son el Herpesvirus y Perkinsus marinus. El primero es un virus que se asocio a muertes de larvas en laboratorio y a mortalidades masivas, y el segundo se identifico como un parásito que afecta el crecimiento y la fecundidad (número de crías) de los ostiones. Otros aspectos que se observaron en los períodos de mortalidad son que las concentraciones de cadmio presentaron altos valores, y que se registraron cambios significativos en la temperatura del agua; incrementos bruscos al inicio de primavera y descensos rápidos al final del verano. Estos cambios están relacionados con la entrada de masas de agua del océano abierto, los cuales afectan las lagunas costeras donde se localizan todos los cultivos de ostión. Con relación a las enfermedades encontradas se piensa que pudieron haber sido transmitidas por organismos infectados, que fueron enviados desde el Golfo de México para hacer experimentos de cultivo en Sonora. El conocimiento que se tiene en la actualidad sobre la problemática de mortalidades ha permitido que las autoridades sanitarias ejerzan más control sobre el movimiento de ostiones de una región a otra. Por ejemplo, no se permite que se transporten si no cuentan con un certificado que garantice que están libres de enfermedades.

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