"El esquema de facturación electrónica ha tenido un proceso de maduración de más de cinco años, en donde se han realizado ajustes de manera paulatina, permitiendo a los contribuyentes asimilar su contacto con las transacciones vía Internet y con el manejo de herramientas tecnológicas", indicó el SAT.
Agregó que con las recientes reformas al Código Fiscal de la Federación (CFF) se establece la obligación de entregar o enviar la factura electrónica a más tardar en tres días después de la operación. En caso de no cumplirse en tiempo y forma con el plazo, el receptor del comprobante podrá denunciar esta situación ante el SAT, lo que puede implicar una sanción a quien haya incurrido en esta omisión, que podría llegar incluso a la clausura preventiva del establecimiento.
Según la autoridad, el reto principal en la facturación electrónica será superar la barrera cultural y de entrenamiento por parte de los contribuyentes. Sin embargo, a poco más de un año de haber entrado en vigor la facturación electrónica sigue siendo para algunos contribuyentes un proceso complicado.
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