“Deben regular una medida que no mantenga tan baja la captación en la presa, pero que tampoco ponga en riesgo la seguridad de los poblados del Bajo Río Mayo”, apuntó Ramírez Miranda. El representante productivo del sector social, indicó que ya hace muchos años se ha propuesto lo mismo a la CONAGUA y en sí al comité hidráulico, pero no se ha obtenido respuesta, tal vez por no tener que afrontar luego consecuencias si las inundaciones se dan luego del incremento del NAMO.
“Sin embargo, eso es algo que se deberá resolver a corto, mediano o largo plazo porque la situación de la presa es altamente grave, veremos cómo le hacemos para sacar adelante la producción agrícola, no tenemos más que hacer que sólo esperar”, aseveró sumamente mortificado. Por su parte, Almada Almada coincidió al manifestar que sólo queda aguantar ante una situación dura, mala, donde además de las heladas que están amenazantes se tienen problemas con el abasto del vital líquido este año, “ante una presa que está casi seca”.
El productor del sector privado, participó que el incremento del NAMO es una de las posibles soluciones y que, como siempre el gobierno ponga en marcha programas emergentes, aunque los apoyos se tarden por el burocratismo existente en las esferas federales. Jesús Almada recordó que al igual que la helada de febrero del año pasado que les pegó duro a los productores del Sur de la Entidad, en 1971 se dio otra similar pero no pegó duro a los trigos porque sus plantas no “embuchaban” aún y no hubo problemas, porque además la presa tenía volúmenes importantes.
“No tiene remedio, en tanto se mantenga a 950 como NAMO la presa y no queramos tener más embalse de nada va a servir el esfuerzo y a seguir tirando casi media presa, que la dejen a mil 100 millones de metros cúbicos, para contar con un colchón y no haya riesgos para los pueblos del Sur”, subrayó al pedir paciencia y aguantar al sector productor privado.
*NAMO (Nivel de Avenidas Máximo Ordinario)
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