jueves, 12 de abril de 2012

Obliga sequía a transportistas a reorientar sus mercados

COMUNICACIONES Y TRANSPORTES.- Ante la baja productividad del campo, algunos transportistas que anteriormente movilizaban productos agrícolas han tenido que migrar a otros tipos de carga para evitar que sus unidades estén paradas y les generen pérdidas. Uno de estos casos es el de Transportes Angulo, que hasta hace un par de meses brindaba sus servicios a los productores de granos y hortalizas del Valle de Culiacán, pero que ahora lo hace para la cadena de autoservicio Casa Ley.

Para este pequeño empresario, los problemas comenzaron con las heladas que azotaron su Estado a principios de 2011 y se agudizaron con la sequía de los últimos meses del año pasado y principios de éste. “Yo emigré el 100% (de mi flota). Tenía cinco unidades paradas, porque la situación estaba muy crítica y ahorita que le ando trabajando a la cadena esta de autoservicio, ya traigo todo mi equipo trabajando, pero hay mucha gente que está trabajando al 50%”, detalló Víctor Angulo, su propietario. El transportista sostuvo que la gran mayoría de quienes continúan trabajando con normalidad en Sinaloa y otros estados con vocación agrícola son empresas grandes, que tienen 50 o 100 tractocamiones.

Servicios Agropecuarios de Ciudad Juárez, empresa dedicada tanto al cultivo como al transporte de productos agropecuarios propios y de terceros, es otro ejemplo de esta transición obligada en el gremio. Anticipando que la demanda de sus servicios se redujera a la mitad para este año, su gerente, Alberto Borundo, decidió incursionar en el traslado de alimentos procesados para varias compañías de esa ciudad desde el año pasado. A pesar de su cambio, el 30% de su flota está parada porque no hay suficiente carga que mover. Sin embargo, Borundo considera que la situación podría ser peor si no hubiera explorado nuevas opciones.

Miguel Rincón, delegado de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga en Durango, consideró que si bien estas transiciones alivian momentáneamente la falta de trabajo de algunos transportistas, tienen efectos negativos sobre la industria en general porque hay una sobreoferta en el servicio y una baja en sus ingresos. “Al momento de que yo tengo mi carguita y llega otra persona con otra plataforma, que se dedicaba a vender grano y lo abandonó porque no le vio futuro, y se pone a mover lo mismo que yo, obvio que hay una sobreoferta de transporte”, explicó.

Argumentó que debido a que muchos de estos transportistas están dispuestos a trabajar por menos dinero que los que ya estaban establecidos en las mismas categorías de carga, su ingreso tiene como consecuencia un abaratamiento del servicio que termina por afectar a todos los que se dedican a esa actividad.

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